Atrapada en una asfixiante relación, Raquel estuvo a punto de quedarse sin aliento. Tal vez por eso, salir al parque con una amiga y su perro, resultaba una bocanada de aire fresco para ella y sus hijos. Ver al animal libre, sano y feliz, le sirvió como reflejo de la vida que quería en adelante. Justo en el momento en que empezaba a gozar de la libertad de respirar, el Plan AMMA se cruzó en su vida y decidió adoptar. Sin embargo, como un cruel capricho del destino, descubrió ser alérgica y el proceso se tuvo que detener. Hoy, Raquel ya no tiene que contener el aliento porque siente que la ayuda que se le ha brindado desde la Obra Social de Nutralgape, es un balón de oxígeno impagable.