“Mi presente como Tomaso ya es historia; como también lo es la dura vida que llevé cuando tenía ese nombre. Ahora, gracias a los humanos del Plan AMMA que me presentaron a Angélica y su hijo, me he convertido en Odín y ocupo un nuevo lugar en el mundo: el centro de esta casa. No sé que ocurrirá en el presente de mañana -quizás vaya al parque o a corretear entre gallinas-, pero me gustaría hacerles saber a Angélica y su hijo que ellos son ahora mis verdaderos dioses”.